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Ghana lo ha conseguido, las UN ha reconocido la esclavitud africana como “crimen grave de la humanidad”

La ONU aprueba reconocer la esclavitud africana como el “crimen más grave contra la humanidad”, pese a la resistencia de EE UU y la UE. La resolución, de carácter no vinculante, presentada en la Asamblea General por Ghana, que exige justicia reparadora, ha recibido 123 votos a favor y supone un fuerte impulso político a pesar de no ser vinculante.

La trata de esclavos, perpetrada por las potencias occidentales durante casi cuatro siglos y descrita como uno de los períodos más oscuros de la humanidad, ha dejado una profunda huella en la memoria de la misma humanidad con el sufrimiento, la pérdida y las vidas destrozadas de millones de personas desarraigadas del continente africano.

La Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado este miércoles, por amplia mayoría, la resolución impulsada por Ghana y respaldada por la Unión Africana que declara “la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada de africanos” como “el crimen más grave contra la humanidad”. La herida más profunda que Occidente dejó en África: la trata de esclavos.

A pesar de no ser un texto vinculante, tiene un enorme peso político y se considera un hito histórico en la lucha por el reconocimiento y las reparaciones por los delitos de los que fueron víctimas al menos 12,5 millones de personas a lo largo de 300 años.

El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, promotor del proyecto, al presentar la resolución en el hemiciclo de la ONU, había asegurado que la aprobación serviría de “salvaguardia contra el olvido” y cuestionaría “la cicatriz duradera de la esclavitud”.

El proyecto contaba con el respaldo de los 55 países de la Unión Africana y de la Comunidad del Caribe (Caricom). La delegación de Trinidad y Tobago, en representación de Caricom, fue el primero en celebrar la aprobación. “La implementación de la resolución habrá de hacerse de forma colaborativa. Caricom se compromete a contribuir en sintonía con las prioridades de la región”, aseguró el representante de la delegación, que comenzó su intervención tras los aplausos que estallaron en el recinto.

El texto de la resolución recibió 123 votos a favor, 52 abstenciones ―entre los que estaban los países miembros de la Unión Europea― y tres votos en contra, de Estados Unidos, Israel y Argentina. La resolución, la primera de carácter integral sobre la esclavitud y la trata transatlántica en la historia del organismo, supone un importante precedente en materia de memoria histórica, justicia y reparación.

Para la Asamblea General de las Naciones Unidas al reconocer la esclavidad africana como el crimen más grave contra la Humanidad, el objetivo no era otro, que el reconocimiento de un crimen que se considera sistémico, la máxima humillación humana en el mundo. “Esto no fue el resultado burdo de la crueldad individual”, dijo el ministro de exteriores de Ghana, Samuel Okudzeto. “Fue una arquitectura. Codificada en la ley. Institucionalizada por los Estados. Santificada, en ciertos círculos, por autoridades religiosas que prestaron cobertura teológica a la reducción de los africanos a la servidumbre perpetua. Rentabilizada a través de continentes y generaciones”.

Según había explicado Ghana previamente, con el reconocimiento, se podrá avanzar hacia “la disculpa formal, la restitución, la indemnización, la rehabilitación y las garantías de no repetición”.

Durante la sesión de la Asamblea General, varios representantes manifestaron su oposición al proyecto, todos los que obraron como esclavistas y los beneficiadores. Una de las intervenciones más duras ha sido la de la delegación de EE UU, que consideró el texto como “muy problemático”. “Lamentamos que de nuevo tengamos que recordar que este órgano se creó para promover la paz internacional y no para promover intereses y programas retorcidos o mezquinos, ni para crear vías internacionales ni nuevos mandatos costosos”, ha asegurado el representante estadounidense. La delegación ha argumentado que no reconocía el “derecho jurídico a las reparaciones por errores o males históricos” que no eran delitos en el tiempo que se produjeron.

La UE se abstuvo argumentando motivaciones jurídicas; las potencias coloniales occidentales transportaron por la fuerza a millones de africanos en barcos negreros transatlánticos hacia América, al que llamaron el "Nuevo Mundo". La delegación de Chipre, en representación de los 27, aseguró que estuvieron dispuestos a respaldar el texto, pero debido a que suscitaba “una serie de inquietudes jurídicas y fácticas” que no podían pasar por alto, decidieron no hacerlo. La UE no estaba de acuerdo con que se reconociera jurídicamente como el “crimen más grave de la historia de la humanidad” puesto que esto suponía, en su concepto, jerarquizar los sufrimientos de la raza humana. “Nos preocupan referencias jurídicas que son o imprecisas o no están en conformidad con el derecho internacional, como una aplicación retroactiva de normas internacionales que no existían en ese momento”, agregó la portavoz de la delegación que, no obstante, reiteró el compromiso de Europa con acciones de reconocimiento y reparación.

Otra intervención crítica fue la del Observador permanente de la Santa Sede, que aseguró que el proyecto presentado por Ghana contenía “una narrativa parcial” que no estaba “al servicio de la verdad”. “La memoria histórica cuando se basa en información imparcial o no fidedigna no contribuye, debe haber un enfoque que aumente conciencia con educación para prevenir la recurrencia de estos hechos”, aseguró el arzobispo Gabriele Caccia antes de la votación.

Los expertos consultados por varios medios occidentales, antes de la sesión de la Asamblea General, coincidían en que el impulso de esta resolución ante la ONU era un paso histórico que se sumaba a otros esfuerzos institucionales que comenzaron en 1993 con la firma de la Declaración de Abuja que reconocía la esclavitud como un crimen e instaba a una reparación a los países que se habían enriquecido gracias a esta práctica. Y este es el mayor problema, los países enriquecidos no quieren que sean institucional y jurídicamente señalados.  

“Se trata de luchas largas, como la de la abolición de la esclavitud, que llevó cuatro siglos”, apuntaba Adekeye Adebajo, profesor e investigador senior de la Universidad de Pretoria; Adebajo recuerda que las consecuencias de la esclavitud siguen vigentes. “El hecho de que África tenga una deuda de 1,1billones de dólares y tenga que gastar de media el 45% de sus ingresos en ello, en lugar de desarrollar sus sectores de salud y de educación es, para muchos africanos, una consecuencia directa del comercio de esclavos”, describía.

Por otra parte, el abogado Martin Okumu Masiga, secretario general del Africa Judges and Jurists Forum y asesor de la UA en cuestiones de reparación, rechazaba los argumentos de la prescripción de los crímenes que algunos Estados enarbolaron. Para Masiga, este era un “argumento escapista de Occidente”. “Los crímenes contra la humanidad no están sujetos a prescripción. La ONU ha sostenido que siguen siendo perseguibles y exigen reconocimiento independientemente de cuándo se cometieron”, defendía.

Resulta que, desde finales del siglo XV hasta la segunda mitad del siglo XIX, las potencias coloniales, las occidentales que hoy rechazan reconocer su propio crimen, transportaron por la fuerza a millones de africanos en barcos negreros llevándolos hacia América, y consentidos por la iglesia católica. Se estima que estas potencias occidentales pudieron transportar aproximadamente entre 25 y 30 millones de personas a través del Atlántico, todos no llegaron, ni recibieron una digna sepultura, no porque eran unos negros calificados como “cosa”.

Hoy, dicen los historiadores, que las cifras presentadas representan solo la punta del iceberg, ya que la mayoría de los registros de la trata de esclavos se han perdido, o han sido destruidos por los propios verdugos.

Está escrito que África Occidental fue el principal centro de la trata de esclavos durante muchos años, también los puertos de África Oriental y Meridional se convirtieron en puertos importantes a medida que las potencias occidentales se apresuraban a colonizar África; esta cifra no incluye a quienes murieron antes de llegar a la costa, a quienes fallecieron por enfermedades y malas condiciones en los campamentos antes de la travesía, a quienes murieron durante su traslado a los puertos ni a los innumerables que fueron vendidos en negro.

El comercio masivo de esclavos en África fue iniciado, con pruebas fehacientes, por los portugueses a finales del siglo XV. Con la expansión europea hacia América, Inglaterra, Países Bajos, España y Francia pronto se unieron a este comercio lucrativo.

Los barcos que zarpaban de Europa y América utilizaban como mayores puertos, los de Benín, Ghana, Senegal, Gambia, Congo, Nigeria, Angola y en menor porcentaje a Corisco, Annobón y Boiko como centros de comercio de esclavos, transportándolos a lo que ellos mismos llamaron Nuevo Mundo.

Se estima que aproximadamente 50.000 esclavos fueron vendidos en los mercados de Italia, España y Portugal a principios del siglo XVII. Según los registros, algunos traficantes de esclavos podían intercambiar entre 25 y 30 esclavos por un solo caballo. Los registros de 1501 a 1867 indican que aproximadamente 12,5 millones de africanos fueron embarcados en rutas transatlánticas, los datos censurados. Se estima que el 38% de los esclavos llevados de África a las américas entre 1580 y 1760 fueron empleados en Brasil. Aproximadamente 9 millones de africanos llevados a países latinoamericanos como Brasil y Cuba fueron obligados a trabajar en condiciones inhumanas e infrahumanas.

La colonia portuguesa de Brasil fue unas de los principales destinos de la trata de esclavos en particular hacia Sudamérica. La ruta Río de Janeiro (Brasil)-Luanda constituía la ruta más extensa de toda la trata de esclavos. Se estima que aproximadamente 5,2 millones de africanos desembarcaron en el continente entre 1501 y 1867 y llegaron a Brasil.

Si bien la mayoría de los barcos negreros operaban a lo largo de la ruta triangular Europa-África-América, miles de viajes comenzaban en América, continuaban hacia África y terminaban de nuevo en América. Algunos viajes se originaban en puertos estadounidenses como Newport (Rhode Island) y Charleston (Carolina del Sur), y los cautivos eran llevados de regreso a América.

Los barcos que zarpaban de puertos europeos como Nantes, Rochelle, Burdeos, Liverpool, Bristol, Ámsterdam y Lisboa transportaban a jóvenes y sanos aspirantes a esclavos desde diversas partes de África a la isla de Gorée.

La trata de esclavos entre África, Europa y América se llevó a cabo durante siglos por Francia, Portugal, Inglaterra y Países Bajos. Las materias primas traídas de Europa se depositaban en la costa occidental africana, mientras que los esclavos capturados allí eran transportados para trabajar en los extensos campos agrícolas de América.

La isla de Gorée, frente a la costa de Senegal, se convirtió en uno de los centros más críticos de la trata de esclavos en África Occidental, donde millones de africanos fueron encarcelados en "casas de esclavos" antes de su travesía a través del Atlántico. Existen informes de que algunos esclavos fueron vendidos por tan solo un kilogramo de arroz o patatas.

La primera colonia establecida por los holandeses en Sudáfrica en 1652 contaba con 90 habitantes, pero para 1795, el número de africanos esclavizados ascendía a 16.839. Según los historiadores, para 1795, dos tercios de la población de Ciudad del Cabo eran esclavos.

En África Oriental, la región de Bagamoyo, en Tanzania, se convirtió en el centro del «África Oriental Alemana», desde donde se embarcaban esclavos hacia la India, Irán y la Península Arábiga.

De los africanos capturados en África Oriental en el siglo XIX, el 23% fue llevado a Arabia, Irán e India, el 18% a Sudáfrica y América, y el 6% a la Isla Reunión y Mauricio para trabajar en las plantaciones francesas de caña de azúcar.

El «puerto de esclavos de Bimbia», cerca de Limbe, Camerún, es otro centro olvidado de la trata intercontinental de esclavos. Se afirma que aproximadamente el 10% del comercio intercontinental de esclavos se realizó a través de este puerto, y desde allí se transportaron millones de esclavos a América y Europa.

La trata transatlántica de esclavos duró desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX. El sistema de esclavitud, administrado por las potencias coloniales europeas, sentó las bases de importantes economías de producción agrícola en América. El impacto demográfico, social y económico en los países africanos persistió durante siglos.

 

Fuentes: https://news.un.org

 Ndze Biyoa Asuhe

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